¿Por que orar?
¿PORQUE ORAR? EL RELOJERO
¿Qué ocurre, entonces, cuando un hombre siente que es incapaz de orar?
Se cuenta que una vez, en una aldea alejada del mundanal ruido, murió el único relojero que allí había. Uno tras otro los relojes de todos los aldeanos empezaron a funcionar mal y terminaron por detenerse. Uno tras otro, los pobladores dejaron de dar cuerda a sus relojes. Todos, excepto un solo hombre, que, aunque sabia que su reloj sin duda marchaba mal, siguió dándole cuerda todos los días. Años más tarde, llegó por fin a la aldea otro relojero: mas no pudo reparar ninguno de los relojes detenidos, pues sus sutiles mecanismos se habían oxidado. Ninguno, salvo el del hombre que, diligentemente, habla dado cuerda a su reloj, día tras día.
Esto mismo ocurre con la oración. Debemos seguir orando, aun cuando no siempre tengamos la sensación de que nos concentramos realmente en nuestra plegaria, pues el sutil mecanismo del espíritu humano también se derrumba con facilidad. El Judaismo enseña que, naturalmente, es preferible que siempre podamos orar con la concentración y la participación necesarias. Pero si una u otra estuviesen ausentes, debemos, no obstante, seguir orando, pues ésa es la mejor manera de que nos conservemos verdaderamente humanos. (M.T.M.)
Tomado de SIDUR LEIL SHABAT



Leave your response!