DICHO 65
El dijo: “Había una persona buena que poseía una viña. La arrendó a unos agricultores para que trabajaron en ella y él cobrara de ellos los beneficios. El propietario envió un sirviente para que los agricultores le entregasen los beneficios de la viña, pero, en vez de ello, se apoderaron del sirviente, le pegaron y casi lo mataron. Así que el sirviente volvió y se lo dijo al señor. El señor dijo: “Quizá el sirviente no los conocía.”
“El señor envió otro sirviente y los agricultores también le pegaron.”
“Entonces el señor envio a su hijo y dijo: “Quizá a mi hijo le mostrarán cierto
respeto.” Pero, como los agricultores sabían que el niño era el heredero de la viña, se apoderaron del niño y lo mataron.
“Quien tenga oídos que oiga.”



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