EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA

LIBRO APOCRIFOS
MEMORADIO 4 ADORACIÓN DE LOS PASTORES
1. Y, en aquel instante, llegaron unos pastores y encendieron una gran hoguera y se entregaron a ruidosas manifestaciones de alegría. Y entonces aparecieron unas legiones angélicas, que comenzaron a alabar a Dios. Y los pastores también lo glorificaron.
2.Y, en aquel momento, la gruta era como un templo sublime, porque las voces celestes y terrestres a coro celebraban y magnificaban el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Cuanto a la anciana israelita, al ver tan grandes milagros, dio gracias a Dios, diciendo: Yo te agradezco, oh Dios de Israel, que mis ojos hayan visto este nacimiento del Salvador del mundo.
MEMORADIO 5 CIRCUNCISIÓN
1. Y, cuando fueron cumplidos los días de la circuncisión, esto es, el octavo día, la ley obligaba a la circuncisión del niño.
Se le circuncidó en la caverna y el preciado prepucio fue recogido por la anciana, quien lo entregó a su hijo perfumista, diciéndole: Guárdate de vender esta redomita de nardo perfumado, aunque te ofrecieran trescientos denarios por ella. Y aquella redomita fue la que compró María la pecadora y con cuyo nardo ungió la cabeza de Nuestro Señor Jesucristo y sus pies, que enjugó en seguida con los cabellos de su propia cabeza.
2. Y, habiendo transcurrido diez días, llevaron al niño a Jerusalén. Y, cuarenta días después de su nacimiento, un sábado, lo llevaron al templo a presencia del Señor, y ofrecieron, para rescatarlo, los sacrificios ordenados por la ley de Moisés, a quien Dios dijo: Todo primogénito varón me será consagrado.
MEMORADI 6
PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO
1. Y, cuando María cruzó la puerta del atrio del templo, el viejo Simeón vio, con ojos del Espíritu Santo, que aquella mujer era como una columna de luz, y que portaba en brazos un niño prodigioso. Y, parecidos a la guardia de honor que rodea a un rey, los ángeles rodearon en círculo al niño y lo glorificaron. Y Simeón se dirigió, presurosamente, hacia Santa María, y, extendiendo los brazos hacia ella, le dijo: Dame el niño. Y tomándolo en sus brazos, exclamó: Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz, de acuerdo a tu palabra. Porque mis ojos han visto la obra de tu clemencia, que has enviado para la salvación de todas las razas, para que sirva de luz a todas las naciones, y para la
gloria de tu pueblo, Israel.
2. Y Ana la profetisa fue testimonio de este espectáculo, y se acercó para dar gracias a Dios, y para proclamar bienaventurada a Santa María.
Recordamos que satan metio bien sus garras sus pesuñas en la traducción de estos testos haciendo la confucion para los hombres para que a la Madre del Kristo la confundan con la madre de Yeus.



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