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EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA

30 Dic 2009 | por Fuente de Velen | 111 views

MEMORADIO 34

LIBERACIÓN DE LA POSEÍDA

Y las dos mujeres regresaron a su aldea. Y ‘llegó el instante en que la joven estaba sujeta a su visión, y en que el demonio se disponía a atacarla. Y el maldito se presen­tó a sus ojos bajo su figura habitual de dra­gón y la joven sintió pavor, y dijo: «Madre, he aquí mi malvado enemigo, que va a asaltarme. Tengo mucho miedo.» Su madre le dijo: «No temas sus arañazos, hija mía. Espera a que se acerque, mués­trale el pañal que nos ha dado Santa María y sabremos lo que ocurre.»

Y la joven, viendo que su enemigo se aproximaba bajo la forma de un dragón enorme y de aspecto horrible, empezó a temblar con todos sus miembros. Y, cuando más cerca estaba de ella, le mostró el pañal, y, habiéndolo puesto sobre su cabeza, vio cómo salían de él llamas ardientes y carbo­nes abrasados, que se proyectaban sobre el dragón. ¡Oh prodigio brillante el que enton­ces se produjo! En el momento mismo en que el dragón dirigió su mirada al pañal de Jesús, salió de éste el fuego, que lo hirió en la cabeza, en los ojos y en la faz, haciéndo­lo rugir y dar sonidos terribles. Y, con voz estridente, gritó diciendo: «¿Qué quieres, Jesús, hijo de María? ¿Cómo podré esca­par de ti?» Y tomó la fuga, desapareció y no se le vio más. Y la joven recobró la paz de espíritu, y pasó de la angustia a la ale­gría. Y, a partir de aquel día, no volvió a vi­sitarla la visión horrorosa.

MEMORADIO 35

EL DEMONIO EXPULSADO DE JUDAS ISCARIOTE

1.  Cuando Jesús tenía tres años de edad, había en aquel país una mujer, cuyo hijo,
llamado Judas, estaba poseído del demo­nio. Y cada vez que éste lo poseía, Judas
mordía a cuantos se acercaban a él, y, sino encontraba a nadie a su alcance, se mor­
día las manos y los demás miembros de su cuerpo. Cuando la madre de este desventu­rado supo que Jesús había curado muchos enfermos, llevó su hijo a María. Pero, en aquel momento, Jesús no estaba en casa, por haber salido, con sus hermanos, a jugarcon los otros niños.

  1. Y, así que estuvieron en la calle, se sentaron todos, y Jesús con ellos. Judas, el
    poseído, se acercó y se sentó a la derecha de Nuestro Señor. El diablo lo invadió de
    nuevo, y quiso morder a Jesús. No pudo, pero lo golpeó, en el costado derecho. Je­sús se puso a llorar, y, en el mismo instan­te y ante los ojos de varios testigos, el de­monio que obsesionaba a Judas lo abandonó bajo la forma de un perro rabio­so. Y aquel muchacho que pegó a Jesús, y-de quien salió el demonio, era el discípulo llamado Judas Iscariote, el que entregó a Nuestro Señor a los tormentos de los ju­díos. Y el costado en que Judas le golpeó fue el mismo que los judíos atravesaron con una lanza.

MEMORADIO 36

LAS FIGURILLAS DE BARRO

1.  Un día, cuando Jesús había cumplido los siete años, jugaba con sus pequeños
amigos, es decir, con los niños de su edad. Y se entretenían con el barro, haciendo de
él figurillas, que representaban pájaros, as­nos, caballos, bueyes y otros animales. Y
cada uno de ellos se mostraba orgulloso de su habilidad, y elogiaba su obra, diciendo:
«Mi figurilla es mejor que la vuestra.» Mas Jesús les dijo: «Mis figurillas mar­
charán, si yo se lo ordeno.»
Y sus peque­ños amigos le dijeron: «¿Eres quizá el hi­jo del Creador?»

  1. Y Jesús mandó a sus figurillas mar­char, y en seguida se pusieron a dar saltos.
    Después, las llamó, y volvieron. Y había hecho figurillas que representaban gorriones.
    Y les ordenó volar, y volaron, y posarse, y se posaron en sus manos. Y les dio de co­mer, y comieron, y de beber, y bebieron. Y, ante unos jumentos que hiciera, puso paja, cebada y agua. Y ellos comieron y bebie­ron. Los niños fueron a contar a sus padres todo lo que había hecho Jesús. Y sus padres les prohibieron que en adelante jugaran con el hijo de María, diciéndoles que era un ma­go, y que convenía guardarse de él.

MEMORADIO 37

JESÚS EN CASA DEL TINTORERO

1. Otro día en que Jesús se paseaba y se divertía con varios niños de su edad, paso por el taller de un tintorero llamado Sa­lem. Y este tintorero tenía, en su taller, muchos trajes que pertenecían a las gentes de la población, y que se proponía teñir.

2. Y, habiendo entrado en el taller del tintorero, tomó todos aquellos trajes y los echó en una tina de índigo. Cuando Salem el tintorero volvió y vio todos aquellos tra­jes deteriorados, se puso a gritar con voz estentórea y, agarrando a Jesús, le dijo: «¿Qué me has hecho, hijo de María? Me afrentarás ante todas las gentes de la po­blación. Cada uno desea un color a su gusto y tú has venido a estropear la obra». Y Jesús le dijo: «Cambiaré a cada traje el color que quieras darle.» Y, acto seguido, Jesús se puso a sacar de la tina los trajes, cada uno, hasta el último, con el color que deseaba el tintorero. Y los ju­díos, a la vista de prodigio tamaño, glorifi­caron a Dios.

MEMORADIO 38

JESÚS EN EL TALLER DE JOSÉ

1.  A veces, José llevaba a Jesús consigo y circulaba por toda la población. Porque
ocurría que las gentes, a causa de su oficio, lo llamaban, para que les hiciera puertas,
cubos para ordeñar, asientos o cofres. Y Jesús lo acompañaba por doquiera iba.

  1. Y cada vez que se necesitaba prolon­gar o recortar algún objeto, alargarlo o empequeñecerlo, fuese en un codo o en un palmo, Jesús extendía su mano hacia el objeto y la cosa quedaba hecha como deseaba José, sin que éste tuviese que poner la ma­no en ello. Porque José no era hábil en el oficio de carpintero.

MEMORADIO 39 EL TROZO DE MADERA ALARGADO

1. En cierta ocasión, el rey de Jerusalén llamó a José y le dijo: «José, quiero que me hagas un lecho lujoso, cuyas dimen­siones sean exactamente iguales a las del

salón en que tengo mis asambleas.» José repuso: «¡A tus órdenes!» E, inmediata­mente, se puso a fabricar el lecho y per­maneció dos años en el palacio del rey, an­tes de terminarlo. Mas, cuando quiso colocarlo en su sitio, se encontró con que una de las piezas era dos palmos más corta, en todos los sentidos, que la pieza simétri­ca. A la vista de esto, el rey montó en có­lera contra él. Y José, en el exceso de te­mor que el rey le inspiraba, pasó la noche en ayuno, sin tomar ningún alimento.

  1. Y Jesús le preguntó: «¿De qué tie­nes miedo?» José contestó: «He aquí que
    he perdido todo el trabajo de dos años.» Jesús le dijo: «No te asustes, ni te espan­tes.» Y tomando uno de los extremos de la pieza añadió: «Toma tú el otro extremo.» Y Jesús suspendió la pieza y la hizo igual a la pieza gemela, diciendo a Jtísé: «Haz ahora lo que te plazca.» Y José comprobó que el lecho se hallaba en buen estado y a medida del local. Ante cuyo prodigio los asistentes quedaron llenos de estupor y ala­baron a Dios.
  2. Y la madera que sirvió para hacer aquel lecho era madera de esencias y de
    cualidades diferentes, como la empleada en la construcción del templo, por el rey Salo­món, hijo de David.

MEMORADIO 40

LOS NIÑOS CONVERTIDOS EN MACHOS CABRIOS

1. En otra ocasión, Jesús había salido por las calles. Y, habiendo visto a alguno^ niños, que se habían reunido para jugar, se dirigió a ellos. Pero los niños, al advertir que se les acercaba, huyeron de él, \ ocultaron en un horno. Jesús los siguió, -e detuvo a la puerta de la casa. Y, viendo a unas mujeres, les preguntó dónde habían ido los niños. Y las mujeres respondieron: «No hay aquí uno solo». El les dijo: «Y los que están en el horno, ¿quiénes son?» Las mujeres le dijeron: «Son machos ca­bríos de tres años». Y Jesús exclamó: «Salgan fuera, cerca de su pastor, ios machos cabríos que en el horno están». Y del horno salieron cabritillos, que salta­ban y brincaban, jugueteando, alrededor de Jesús. Testigos de este espectáculo, las mu­jeres, presas de admiración y de estupor, corrieron a prosternarse en súplica ante Je­sús, diciéndole: «¡Oh Señor Nuestro, Je­sús, hijo de María! Tú eres, en verdad, el buen pastor de Israel. Ten piedad de tus siervas, que están en tu presencia, y que no dudan de ti. ¡Oh Señor nuestro, tú has venido a curar y no a hacer pere­cer!»

2. Y Jesús les respondió: «Los hijos de Israel están colocados, entre los pueblos, en el mismo rango que los negros. Por­que los negros merodean por los flancos de los rebaños descarriados e importu­nan a los pastores y lo mismo hace el pueblo de Israel.» Y las mujeres dijeron: «Señor, tú sabes todas las cosas y nada te está oculto. Pero los hijos de Israel nunca más te huirán, ni se esconderán de ti, ni te importunarán. Rogárnoste y es­peramos de tu bondad que tornes a esos niños, servidores tuyos, a su condición primera». Y Jesús gritó: «Corred aquí, niños, y vamos a jugar». Y, en el mismo instante, los cabritillos recobraron su forma y se convirtieron en muchachos, ante los ojos de aquellas mujeres. Y, a partir de aquel día, no les fue ya posible a los niños huir de Jesús. Y sus padres les advirtieron de ello, diciéndoles: «Cuidad de hacer to­do lo que os diga el hijo de María.»

MEMORADIO 41

JESÚS EN PAPEL DE REY

1. Cuando llegó el mes de adar, Jesús congregó a los niños alrededor suyo, y les dijo: «Démonos un rey.» Y los apostó so­bre el camino grande. Y ellos extendieron sus vestidos en el suelo, y Jesús se sentó encima. Y tejieron una corona de flores, y la colocaron sobre su cabeza, a guisa de diadema. Y se colocaron junto a él, forma­dos en dos grupos, a derecha e izquierda, como chambelanes que se mantienen a am­bos lados del monarca.

2. Y a quienquiera que pasaba por el ca­mino, los niños lo atraían a la fuerza, y le decían: «Prostérnate ante el rey, ve lo que desea y después prosigue tu marcha.»

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2 comentarios en “EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA”

  1. Por soraida garcia el 18 Ene, 2010

    Buen día. Me parese muy importante saver todo esto sovre la vida de jesua y kiero saver komo konseguir estos evangelios si estos son apenas apartes, si se puede konseguir el texto kompleto. komo puedo haserlo. Gratísimas.

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    Fuente de Velen Reply:

    Buen día, bueno hemos estado publicando varios libros, y estos se van publicando cierta cantidad de capítulos o memoradios para conseguirlos completos debe conseguir un libro llamado libros Apócrifos allí puede encontrar muchos libros como los que estamos publicando, le hacemos una invitación para que nos viste en la sección de libros sagrados allí encontrara todos los libros que hasta la fecha que hemos publicado.

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