EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA
17 Ene 2010 | por Fuente de Velen | 99 views
MEMORADIO 42
CURACIÓN DE SIMÓN, MORDIDO POR UNA SERPIENTE.
DOS PRODIGIOS MAS
1. Mientras tanto, he aquí que se acercaron a aquel sitio varias personas que transportaban a un niño de quince años, llamado Simón. Este niño había ido con otros a la
montaña para recoger leña. Y en la montaña encontró un nido de gorriones, y extendió la mano para coger los huevos. Y una serpiente venenosa, que se encontraba en el nido, lo mordió. Y pidió socorro y, cuando sus compañeros llegaron, lo vieron caído en tierra como un muerto. Y sus padres lo llevaban para conducirlo a Jerusalén a que lo viese un médico.
- Al pasar frente al grupo de niños, en que Jesús se encontraba haciendo su papel
de rey, con sus compañeros en torno suyo, semejantes a servidores, éstos dijeron a los
portadores del niño: «Venid a ver lo que el rey desea de vosotros y saludadlo». Pero
ellos se negaron a ir, a causa del disgusto que experimentaban. Entonces los niños los
arrastraron violentamente y a pesar suyo. - Los padres de Simón lloraban, por que el niño tenía muy mal la mordedura y
el brazo inflamado y tumefacto. Cuando llegaron cerca de Jesús, éste les preguntó:
«¿Por qué lloráis?» Y ellos respondieron: «A causa de este nuestro hijo, que, habiendo ido a buscar nidos de gorriones, fue mordido por una serpiente.» Y Jesús
dijo a todos: «Venid conmigo a matar la serpiente.» Mas los padres del niño dijeron: «Déjanos marchar, porque nuestro hijo está a punto de morir.» Los camaradas de Jesús replicaron: «¿Os negáis a obedecer, después de haber oído lo que el rey ha ordenado? Vamos a matar a la serpiente». Y, sin otro permiso, emprendieron la subida a la montaña. - Cuando llegó cerca del nido, Jesús preguntó a los padres: «¿Es aquí donde se
encuentra la serpiente?» Y ellos respondieron: «Sí.» Entonces Jesús llamó a la
serpiente, que salió en seguida y se humilló ante él, que le dijo: «Ve a chupar el veneno que has inyectado a este niño». Y la serpiente se arrastró hasta éste y le chupó
todo su veneno. Y Jesús la maldijo, y la serpiente reventó. Y puso su mano sobre
el pequeño que, aún viéndose curado, empezó a llorar. Mas Jesús le dijo: «No llores, que con el tiempo serás mi discípulo». Este discípulo era el mismo de que habla el «Evangelio», y que los apóstoles llamaron Simón Zelote o Qananaia, a causa de aquel nido de gorriones, en el cual una serpiente le había mordido. - Poco después, llegó un hombre de Jerusalén. Y los niños fueron a él, y lo detuvieron, diciéndole: «Ven a saludar a nuestro rey.» Y, cuando el hombre obedeció, Jesús observó que llevaba enroscada al cuello una serpiente, la cual, tan pronto lo sofocaba, como aflojaba sus anillos. Jesús le preguntó: «¿Cuánto tiempo hace que esa serpiente está en tu cuello?» El hombre respondió: «Hace tres años.» Jesús añadió: «¿De dónde cayó sobre ti?» El hombre contestó: «Yo le hice una buena acción y ella me la devolvió con otra mala.» Jesús insistió: «¿De qué manera le hiciste bien, y ella te lo pagó con mal?» El hombre repuso: «La encontré en invierno, aterida de frío. La puse en mi pecho y, llegado a mi casa, la metí en un cántaro de tierra cuya abertura cerré. Y, cuando abrí el cántaro para sacarla de allí, se lanzó a mi cuello y en él se enroscó. Me atormenta, me estrangula y no puedo librarme de ella.» Y Jesús dijo: «Has obrado mal sin intención. Dios ha creado a la serpiente para vivir en el
polvo de la tierra y tener alternativa mente frío y calor. De ti dependía que
hubiese seguido viviendo en el polvo de la tierra, conforme a la voluntad divina.
Pero la has agarrado, llevado contigo y encerrado en un cántaro, sin darle alimento. No has procedido bien al respecto suyo.» Y Jesús dijo a la serpiente: «Baja de donde estás y vete a vivir en el suelo.» Y la serpiente obedeció, y se desprendió del cuello del hombre, que dijo: «En verdad, tú eres rey, el rey de los reyes, y todos los encantadores y todos los espíritus rebeldes reconocen tu imperio y te obedecen.»
6. Advino, en seguida, un joven montado sobre un asno y acompañado de un viejo, que, llorando lo sostenía. Y Jesús lo vio, se apiadó de él, y le dijo: «¿Qué tienes, viejo, que así lloras? ¿Cuál es la causa de tus lágrimas?» Y el viejo dijo: «¿Cómo no llorar y atormentarme? Este hijo mío era quien a mí y a su madre, también anciana, nos sustentaba y nos servía. Pero unos ladrones lo han asaltado, desvalijado, golpeado, herido y después se han marchado, dándolo por muerto.» Y Jesús sintió compasión del viejo y puso su mano derecha sobre el joven, que, inmediatamente, quedó curado de sus heridas, se apeó del asno, se puso en marcha por su propio pie y regresó a su hogar con su padre.
MEMORADIO 43
JACOBO MORDIDO POR UNA VÍBORA
1. Otra vez, José mandó a su hijo Jacobo a buscar leña al bosque, y Jesús fue en
su compañía. Cuando llegaron al sitio en que la leña se encontraba, Jacobo se puso a
recogerla. Y he aquí que una mala víbora lo mordió en la mano y el niño empezó a
gritar y a llorar.
- Y Jesús, viéndolo en aquel estado, se acercó a él, y sopló sobre la mordedura,
que quedó cicatrizada. Y la víbora se secó y Jacobo se encontró sano y salvo.
MEMORADIO 44
RESURRECCIÓN DE ZENON, CAÍDO DE UNA AZOTEA
1. Algunos días más tarde, Jesús jugaba con otros niños en la azotea de una casa. Uno de ellos cayó al suelo y murió instantáneamente. Y los niños se dijeron los unos a los otros: «¡Ea! Digamos que quien lo ha tirado es Jesús, el hijo de María.» y huyeron todos, y Jesús quedó solo en la azotea. Cuando los padres del niño llegaron, dijeron a Jesús: «Tú eres quien ha tirado a nuestro hijo desde lo alto de la azotea», y él les respondió: «No soy yo quien lo ha tirado.» Mas ellos se pusieron a gritar, diciendo: «Nuestro hijo ha muerto y tú eres el causante de su muerte».
2. Y Jesús, María y José fueron detenidos por la muerte de aquel niño y se les condujo a la presencia del gobernador. Y ante éste acusaron los niños a Jesús, como si hubiera sido él quien tirara al niño de la azotea. Y el gobernador dijo: «Ojo por ojo, diente por diente, vida por vida.»
Cuando le tocó declarar a Jesús, respondió al juez en estos términos: «No se me impute tan mala acción. Y, si no me crees, ¿bastará con que interroguemos al niño para que manifieste la verdad? Si yo resucito a este.niño y si él dice que no he sido yo quien lo ha tirado, ¿qué harás con los que han dado falso testimonio contra mí?» El juez respondió y dijo a Jesús: «Si haces eso, tú serás absuelto y los otros serán condenados.» Entonces, Jesús, acompañado del juez y de gran multitud, fue hasta donde estaba el niño muerto y, colocándose cerca de su cabeza, gritó en voz alta: «Zenón, Zenón, ¿quién te ha tirado de la azotea? ¿He sido yo?» Y el muerto respondió diciendo: «¡Perdón, Señor Jesús! Tú no me has tirado y ni siquiera estabas allí, cuando me tiraron mis compañeros. Estos niños que han depuesto mentirosamente contra ti son los que me tiraron, y yo he caído.» Entonces Jesús se aproximó a Zenón, lo tomó por la cabeza, lo irguió sobre sus pies y dijo a los asistentes: «¿Habéis oído y visto?» Y los adversarios de Jesús quedaron cubiertos de oprobio y los espectadores, sorprendidos, se admiraron de prodigio tamaño y alabaron a Dios, diciendo: «Verdaderamente, Dios está con este niño. ¿Qué llegará a ser con el tiempo?» Y Jesús se acercaba a la edad de doce años cuando hizo aquel milagro.
MEMORADIO 45
EL AGUA RECOGIDA EN UNA TÚNICA
1. Y María dijo, una vez, a Jesús: « mío, ve a buscarme agua al pozo». Mas, a causa del gran gentío que alrededor del pozo se comprimía, el cántaro, lleno de agua, como estaba, cayó y se rompió.
- Y, Jesús, desplegando la túnica que lo cubría, recogió el agua en ella, y la llevó
a su madre. Y María quedó sorprendida en extremo. Y todo lo que veía, lo guardaba y
lo encerraba en su corazón.
MEMORADIO 46
EL HIJO DE HANAN CASTIGADO CON PARÁLISIS
1. Otra vez, Jesús se encontraba cerca de un canal de riego y con él estaban otros
niños. Y se entretenían en hacer pequeños depósitos de agua. Y Jesús, con barro, había formado doce pajaritos, y los colocó en los bordes de su depósito, tres a cada lado.
Y era sábado aquel día.
- Se acercó el hijo de Hanan, el judío, y viéndolos así ocupados les dijo con cólera y acritud: «¡En día de sábado amasáis barro!» y lanzándose contra ellos destruyó sus depósitos. Cuando Jesús batió sus manos, se volvió hacia los pájaros que había hecho y éstos volaron, chillando.
- El hijo de Hanan quiso también romper el depósito de Jesús, y el agua se dese
có. Y Jesús le dijo: «¡Deséquese tu vida, como se ha desecado este agua!» Y en el
mismo instante, el niño fue atacado de parálisis.
MEMORADIO 47
JESÚS EMPUJADO POR UN NIÑO
1. Un día Jesús caminaba con José. Y encontró a un muchacho que corría y que, tropezando con él, lo hizo caer.
2. Y Jesús le dijo: «Como me has hecho caer, así caerás tú, para no levantarte más.» Y, en el mismo momento, el muchacho cayó y murió.
MEMORADIO 48
JESÚS EN LA ESCUELA DE ZAQUEO
1. Había en Jerusalén un maestro de niños llamado Zaqueo, el cual dijo a José:
«Tráeme a Jesús, para que se instruya en mi escuela». Y José le dijo: «De buen
grado.» Y fue a hablar a María y ambos tomaron consigo a Jesús, y lo llevaron al
maestro. Habiéndolo éste visto, le escribió el alfabeto, y le ordenó: «Di Aleph». Y Jesús dijo: «Aleph». El maestro continuó: «Di Beth.» Y Jesús repuso: «Explícame primero el término Aleph y entonces diré Beth.» El maestro dijo: «No sé esa explicación.» Y Jesús le dijo: «Los que no saben explicar Aleph y Beth, ¿cómo enseñan? Hipócritas, enseñad ante todo lo que es Aleph y os creeré sobre Beth.» Y al oír esto, el maestro quiso pegarle.
- Mas Jesús le dijo: «Aleph está hecha de un modo y Beth de otro, y lo mismo
ocurre con Ghimel, Daleth, etcétera, hasta Thau. Porque, entre las letras, unas
son rectas, otras desviadas, otras redondas, otras marcadas con puntos, otras
desprovistas de ellos. Y hay que saber por qué cierta letra no precede a las
otras; por qué la primera letra tiene ángulos; por qué sus lados son adherentes,
puntiagudos, recogidos, extensos, complicados, sencillos, cuadrados, inclinados,
dobles o reunidos en grupo ternario: por qué los vértices quedan desviados u ocultos». En suma: se puso a explicar cosas que el maestro no había oído jamás, ni leído en
ningún libro.- Y el maestro se sorprendió y se espantó de las palabras del niño, de la nomenclatura que detallaba y de la fuerza inmensa que se encerraba en las cuestiones que proponía. Y dijo: «En verdad, esta criatura es capaz de quemar el fuego mismo. Yo creo que ha nacido antes del tiempo de Noé.» Y volviéndose hacia José le dijo: «Me has traído un niño para que lo instruya en calidad de discípulo y se me ha rebelado como maestro de maestros.»
4. Y José exclamó: «¿Quién será capaz de educar a un niño como éste.» Jesús repuso: «Las palabras que acabas de pronunciar significan que no soy de los vuestros. Estoy con vosotros y en medio de vosotros y no poseo ninguna distinción humana. Vosotros estáis bajo la ley, y quedaréis bajo la ley. Yo existía antes que vuestros padres hubiesen nacido. Tú, José, te crees mi padre, porque no sabes de quién nací, ni de dónde vengo. Sólo yo sé verdaderamente cuándo has nacido, y cuánto tiempo permanecerás en este mundo.» Y, al oír esto, todos quedaron llenos de sorpresa y de estupor.
MEMORADIO 49
EL PROFESOR CASTIGADO DE MUERTE
1. Después, otro maestro, más hábil que el primero, dijo a José: «Confíame a Jesúsy yo lo instruiré.» Y el maestro se puso a instruirlo y le ordenó: «Di Aleph.» Y dijo Aleph. El maestro continúo: Beth.» Y Jesús repuso: «Dame antes fe significación de Aleph y después diré Beth.» El maestro, colérico e irritado, levantó la mano y le pegó. Y, en el misa» instante, su mano se secó y cayó por tierra muerto.
2. Y el niño marchó fuera y se mezcló entre el gentío. Y José llamó a María, su madre. y le advirtió: «No dejes a Jesús salir de casa, porque todo el que le pega muere».
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