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EL EVANGELIO DE VALENTINO

5 Jul 2009 | por Fuente de Velen | 52 views

MEMORADIO 4

Diálogo de Jesua con Miriam
Cuando el Salvador hubo hablado así, dijo: Aquel que tenga oídos para oír , oiga.
Y cuando Miriam oyó las frases del Salvador, miró al espacio durante una hora.
Y dijo: Señor, permíteme hablar con sinceridad.
Y Jesua misericordioso contestó a Miriam: Eres dichosa, Miriam, y yo te ins­truiré de todos los misterios concernien­tes a las regiones superiores.
Habla con sinceridad tú, cuyo co­razón está más enderezado que el de to­dos tus hermanos hacia el reino de los cielos.
Y Miriam dijo al Salvador: Señor, tú has dicho: Oiga quien tenga oídos para oír, para que entendamos las palabras que nos has dicho.
Escúchame, Señor: Tú has dicho: Arrebaté la tercera parte de todos los archones de los eones, y cambié los Hei­marménés, y las esferas que son sus so­beranas, para que, si la raza de los hombres que están en el mundo las in­vocase en los misterios que los ángeles pecadores les han enseñado para ejer­cer malos actos en los misterios de su magia, no pudiesen desde entonces ejer­cerlos.
Puesto que tú les has arrebatado su fuerza, aquellos que muestran a los hombres las cosas que están en el porve­nir no tendrán, desde ahora, la facultad de adivinar lo venidero, porque tú has cambiado sus esferas y las has hecho ejercer su influjo seis meses a la derecha y seis a la izquierda.
De tus palabras, Señor, has hablado la fuerza que residía en Isaías, el profeta, y que dijo en parábolas, al hablar de Egipto: ¿Dónde están, oh Egipto, tus adivinos y tus intérpretes y tus evocado­res? La fuerza que había en Isaías, el profeta, ha profetizado, antes que tú vi­nieses, que tú quitarías su fuerza a los archones de los eones, y que cambiarías sus Heimarménés y todas sus esferas.
Y cuando el profeta dijo: No sa­béis lo que hará el Señor, significaba que ninguno de los archones sabía lo que tú efectuarías ahora, y lo que dijo Isaías de Egipto debe entenderse también de la materia sin eficacia.
E Isaías hablaba de la fuerza que hay en tu cuerpo material, y que tú has tomado de Sabaoth, el bueno, que está en el hemisferio de la derecha.
Y por eso, Señor Jesua, nos has di­cho: quien tenga oídos oiga, porque tú sa­bes si el corazón de cada uno aspira ar­dientemente hacia el reino de los cielos.
Y cuando María dejó de hablar, dijo el Salvador: María, dichosa tú eres entre todas las mujeres de la tierra porque tú serás el pleroma de todos los pleromas y el fin de todos los fines.
Y oyendo hablar así Miriam a Jesua, sintió júbilo extremo, y se arrodilló, y ado­ró sus pies.
Y dijo: Señor, óyeme, y permiteque te interrogue respecto a las palabras que has dicho acerca de las regiones en que has estado.
Y Jesua contestó a Miriam, y dijo:  Habla con franqueza y no temas, que yo te revelaré cuanto me preguntes. Y ella dijo: Señor, los hombres que saben los misterios de la magia de los ar­chones de los eones y la magia de los ar­chones de la Heimarméné, y la de los de la esfera, según los ángeles malos les han enseñado, y los invocan en sus misterios,
que son su magia, para impedir las bue­nas acciones, ¿podrán ahora cumplir sus designios o no?
Y Jesua, contestando a Miriam, dijo: No los cumplirán como los cumplían desde el principio, cuando yo les quité la tercera parte de su fuerza. Pero lo ha­rán quienes conocen los misterios de la magia del tercer eón.
Y cuando Jesua dijo estas palabras, María se levantó y dijo: Señor, los adivi­nos, y los astrólogos, ¿mostrarán desde ahora a los hombres las cosas futuras?
Y Jesua contestó a María: Si los as­trólogos observan las Heimarménés y las esferas cuando estén vueltas a la iz­quierda, según su primera emanación, sus palabras se cumplirán y dirán lo que ha de ocurrir. Pero si se observan las Heimar­ménés y las esferas cuando estén vueltas a la derecha, no dirán nada verdadero.
Porque sus influencias estarán trocadas, así como sus cuatro ángulos, y sus tres ángulos, y sus ocho figuras.
Porque desde el principio sus cua­tro ángulos, y sus tres ángulos y sus ocho figuras estaban vueltos hacia la izquier­da. Pero yo los cambiaré, haciendo que se vuelvan seis meses a la izquierda y seis a la derecha.
Y el que haya encontrado su or­den desde que yo los cambié, disponien­do que seis meses miren a la izquierda y seis a la derecha, quien los haya obser­vado de esta manera, sabrá exactamente sus irííujos y anunciará cuantas cosas harán.
E igual será para los adivinos, si invocan el nombre de los archones cuan­do sus influencias, vueltas hacia la iz­quierda, se les manifiesten.
Y asimismo con todas las cosas so­bre las que interroguen a los decanos. Mas si los adivinos invocan sus nombres cuando tienen la faz hacia la derecha, no comprenderán nada, pues no estarán en la prístina posición en que láo los ha colocado, y tendrán un gran desconcierto al no conocer sus tres án­gulos, ni sus cuatro ángulos, ni sus ocho
figuras

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