El Maravilloso Poder de Los Alimentos
Con la tecnología moderna, los científicos pueden detectar, aislar y ensayar cantidades minúsculas de compuestos vegetales bioactivos.
Mediante pruebas complejas de laboratorio pueden esclarecer la actividad biológica de los alimentos y de sus elementos constitutivos, y determinar su efecto sobre los procesos patológicos.
Los científicos también han estudiado la dieta de las poblaciones con baja incidencia de enfermedades -como los pueblos del Mediterráneo y del Japón-, para determinar en qué se diferencia de las de otros pueblos en los cuales la tasa de enfermedades es elevada.
En los estudios “controlados” participan grupos prácticamente idénticos, uno de los cuales está integrado por pacientes y el otro por personas sanas. Después se comparan las dietas de ambos grupos. Estos estudios, denominados epidemiológicos o de población, aportan muchísima información.
Pero los mejores son los estudios de intervención, en los cuales los investigadores someten a las personas con determinada enfermedad a dietas específicas pero diferentes durante un período de dos o tres años, para ver quiénes empeoran y quiénes mejoran.
De esta forma, estudian un alimento como lo harían con un fármaco, para determinar la eficacia de la terapia. Estos estudios de intervención son escasos, pero los datos que arrojan son de valor incalculable.
La información obtenida mediante estos métodos científicos ha convencido a muchos investigadores destacados acerca de los efectos extraordinarios de los alimentos sobre las funciones orgánicas y no cave dudas de que los alimentos producen reacciones semejantes a las de los medicamentos.
Un sinnúmero de estudios han confirmado que los alimentos pueden hacer las veces de anticoagulantes, antidepresivos, antiulcerativos, antitrombóticos, analgésicos, tranquilizantes, sedantes, reductores del colesterol, agentes contra el cáncer, quimiopreventivos, hormonas, agentes de fecundidad, laxantes, antidiarreicos, inmunoestimuladores, modificadores de la respuesta biológica, antihipertensivos, diuréticos, descongestionantes, antiinflamatorios, antibióticos, antivirales, agentes contra la náusea, antitusivos, vasodilatadores, broncodilatadores, etc.
En la base de datos gigantesca de la Universidad de Illinois en Chicago, hay más de
102 000 referencias sobre los atributos farmacológicos de las plantas del mundo entero, muchas de éstas comestibles.
La farmacia de los alimentos es tan viable como la farmacia de las píldoras, y más compleja. Por ejemplo, nadie ha inventado todavía una “tableta de brócoli”, cuyo efecto sea el mismo que se obtiene al comer la planta, y probablemente nunca lo haga.
En un alimento hay cientos o miles de sustancias químicas, muchas de ellas no identificadas todavía, las cuales determinan la actividad farmacológica de cada bocado.
Los científicos tienen ahora buenas razones para creer en el poder de los alimentos para influir sobre las enfermedades, gracias al conocimiento cada vez mayor de los cambios bioquímicos subyacentes en el avance de la enfermedad crónica, desde las alteraciones celulares hasta la manifestación de los síntomas.
Todos estos sucesos científicos han impulsado el estudio del poder de los alimentos desde los dominios de lo popular hasta las principales corrientes de la medicina.
Hace dos mil años, los griegos consumían una alimentación deliciosa y tan sana como cualquiera que se conozca el mundo de hoy. En lugar de jugar al aprendiz de brujo, debemos volver los ojos hacia la madre naturaleza, y ver lo que los pueblos han venido haciendo durante –miles de años.




felicitaciones por el trabajo que vienen ralizando para beneficio de la humanidad. comparto la idea de la alimentacion sana.
les pido el favor me faciliten informacion sobre todas las bondades del ajo y la cebolla porque sirve para aislar las energias negativas. que Dios les bendiga y proteja.
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Fuente de Velen Reply:
febrero 8th, 2011 at 2:24 pm
Sigue visitándonos y en próximos días las tendremos publicadas
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