EL PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO
CAPITULO II
Dolor de Ana
1. Ana, mujer de Joaquín, se deshacía en lágrimas y lamentaba su doble dolor, diciendo: Lloraré mi viudez, y lamentaré también mi esterilidad.
2. Habiendo llegado el gran día del Señor, Judith, su sierva, le dijo: ¿Hasta cuándo esta aflicción de tu corazón? He aquí llegado el gran día del Señor, en que no te es lícito llorar. Toma este velo, que me ha dado el ama del servicio, y que yo no puedo ceñirme, porque soy una sierva, y él lleva el signo real.
3. Y Ana dijo: Apártate de mi lado, que no me pondré el velo porque el Señor me ha humillado en gran manera. Acaso algún malvado te ha dado ese velo, y tú vienes a hacerme cómplice de tu falta. Y Judith respondió: ¿Qué mal podría desearte, puesto que el Señor te ha herido de esterilidad, para que no des
fruto en Israel?
4. Y Ana, sumamente apenada, se quitó sus vestidos de duelo, se lavó la cabeza y se puso su traje nupcial, y, hacia la hora de nona, bajó al jardín, para pasearse. Y viendo un laurel, se puso bajo su sombra y rogó al Señor, diciendo: Dios de mis padres, bendíceme y escucha mi plegaria, como bendijiste las entrañas de Sara y le diste a su hijo Isaac.



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