EL PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO
10 Mar 2009 | por Fuente de Velen | 23 viewsMEMORADIO 3
Trenos de Ana
1. Y, alzando los ojos al cielo, vio un nido de gorriones y dio un gemido, diciendo: ¡Desgraciada de mí! ¿Quién me ha engendrado, y qué vientre me ha dado a luz? Porque me he convertido en objeto de maldición para los hijos de Israel, que me han ultrajado y expulsado con risa del templo del Señor.
2. ¡Desventurada de mí! ¿A quién me parezco? No a los pájaros del cielo, porque aun los pájaros del cielo son fecundos ante ti, Señor.
3. ¡Desventurada de mi¡ ¿A quien me Parezco? No a las bestias de la tierra, porque aun las bestias de la tierra son fecundas ante ti, Señor.
4. ¡Desventurada de mí! ¿A quién me parezco? No a estas aguas, porque aun estas aguas son fecundas ante ti, Señor.
5. ¡Desventurada de mí! ¿A quién me parezco? No a esta tierra, porque aun esta tierra da fruto a su tiempo y te bendice, Señor.
MEMORADIO 4
La promesa divina
1. Y he aquí que un ángel del Señor apareció y le dijo: Ana, Ana, el Señor ha escuchado y atendido tu súplica. Concebirás, y parirás, y se hablará de tu progenitura en toda la tierra. Y Ana exclamó: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a luz un hijo, sea varón o hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y estará a su servicio todos los días de su vida.
2. Y he aquí que dos mensajeros llegaron a ella, diciéndole: Joaquín tu esposo viene a ti con sus rebaños. Porque un ángel del Señor ha descendido hasta él y le ha dicho: Joaquín, Joaquín, el Señor ha escuchado y aceptado tu ruego. Sal de aquí, porque tu mujer Ana concebirá en su seno.
3. Y Joaquín salió y llamó a sus pastores y les dijo: Traedme diez corderos sin mácula y serán para el Señor mi Dios; y doce terneros y serán para los sacerdotes y para el Consejo de los Ancianos; y cien
cabritos y serán para los necesitados del pueblo.
4. Y he aquí que Joaquín llegó con sus rebaños y Ana, que lo aguardaba en la puerta de su casa, lo vio venir, y corrió hacia él, le echó los brazos al cuello y le dijo: Ahora conozco que el Señor, mi Dios, me
ha llenado de bendiciones; porque era viuda y ya no lo soy; estaba sin hijo y voy a concebir uno en mis entrañas. Y Joaquín sólo reposó en su hogar aquel primer día.
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