EL PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO
MEMORADIO 19
El hijo de María, en la gruta
1. Y he aquí que una mujer descendió de la montaña y me preguntó: ¿Dónde vas? Y yo repuse: En busca de una partera judía. Y ella me interrogó: ¿Eres de raza de Israel? Y lo le contesté: Sí. Y ella replicó: ¿Quién es la mujer parturienta en la gruta? Y yo le dije: Es mi desposada. Y ella me dijo: ¿No es tu esposa? Y yo le dije: Es María, educada en el templo del Señor, y que se me dio por mujer, pero sin serlo, pues ha concebido del Espíritu Santo. Y la partera le dijo:’¿Es verdad lo que cuentas? Y José le dijo: Ven a verlo. Y la partera le siguió.
2. Y llegaron al lugar en que se encontraba la gruta y he aquí que una nube luminosa la encubría. Y la partera exclamó: Mi alma ha sido exaltada en este día, porque mis ojos han visto prodigios anunciadores de que un Salvador le ha nacido a Israel. Y la nube se retiró en seguida de la gruta y apareció en el interior de ella una luz tan grande, que nuestros ojos no podían soportarla. Y esta luz disminuyó poco a poco hasta que el niño apareció y tomó el pecho de su madre María. Y la partera exclamó: Día grande es hoy para mí, porque he visto un espectáculo nuevo.
3. Y la partera salió de la gruta, y encontró a Salomé y le dijo: Salomé, Salomé, voy a contarte la maravilla extraordinaria, presenciada por mí, de una virgen que ha parido de un modo contrario a la naturaleza. Y Salomé repuso: Por la vida del Señor, mi Dios, que, si no pongo mi dedo en su vientre y lo compruebo, no creeré que una virgen haya parido.
MEMORADIO 20
Imprudencia de Salomé
1. Y la comadrona entró y dijo a María: Disponte a dejar que ésta haga algo contigo, porque no es un debate insignificante el que ambas hemos entablado a cuenta tuya. Y Salomé, firme en verificar su comprobación, puso su dedo en el sexo de María, después de lo cual lanzó un alarido, exclamando: Castigada es mi incredulidad impía, porque he tentado al Dios viviente y he aquí que mi mano es conumida por el fuego y de mí se separa. Y se arrodilló ante el Señor, diciendo: ¡Oh Dios de mis padres, acuérdate de que pertenezco a la raza de Abraham, de Isaac y de Jacob! No me des en espectáculo a los hijos de Israel y devuélveme a mis pobres, porque bien sabes, Señor, que en tu nombre les prestaba mis cuidados y que mi salario lo recibía de ti.
3. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciendo: Salomé, Salomé, el Señor ha atendido tu súplica. Acércate al niño, tómalo en tus brazos y él será para ti salud y alegría.
4. Y Salomé se acercó al recién nacido, y lo incorporó diciendo: Quiero prosternarme ante él, porque un gran rey ha nacido para Israel. E inmediatamente fue curada y salió perdonada de la gruta. Y se dejó oír una voz, que decía: Salomé, Salomé, no publiques los prodigios que has visto antes de que el niño haya entrado en Jerusalén.
MEMORADIO 21
Visita de los magos
1. Y he aquí que José se dispuso a ir a Judea. Y se produjo un gran tumulto en Betlehem, por haber llegado allí unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella la hemos visto en el oriente, y venimos a adorarlo.
2. Y Herodes, conocedor de esto, quedó turbado y envió mensajeros cerca de los magos y convocó a los príncipes de los sacerdotes y los interrogó diciendo: ¿Qué está escrito del Cristo? ¿Dónde debe nacer? Y ellos contestaron: En Betlehem de Judea, porque así esta escrito.Y él los despidió. E interrogó a los magos, diciendo: ¿Qué señal habéis visto con relación al rey recién nacido? Y los magos respondieron: Hemos visto que su estrella, extremadamente grande, brillaba con gran fulgor entre las demás estrellas y que las eclipsaba hasta el punto de hacerls invisibles con su luz. Y hemos reconocido por tal señal que un rey había
nacido para Israel y hemos venido a adorarlo. Y Herodes dijo: Id a buscarlo y, si lo encontráis, dadme noticia de ello, a fin de que vaya yo también, y lo adore.
3. Y los magos salieron. Y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente los precedió hasta que llegaron a la gruta y se detuvo por encima de la entrada de ésta. Y los magos vieron al niño con su madre María y sacaron de sus bagajes presentes de oro, incienso y mirra.
4. Y, advertidos por el ángel de que no volviesen a Judea, regresaron a su país por otra ruta.



Leave your response!