La Protectora de la sangre
Para su absorción, la vitamina K necesita la presencia de bilis en el intestino delgado. Esto implica que para satisfacer nuestras necesidades es necesaria la ingesta de alimentos grasos.
A diferencia de otras, la vitamina K es muy resistente a las altas temperatura, por lo que resiste muy bien la cocción, pero al entrar en contacto con la luz se oxida rápidamente.
Además, según su origen, la vitamina K aislada de las plantas verdes se denomina K1 o filoquinona, la sintetizada en las bacterias intestinales del cuerpo humano se llama K2 o menaquinona y aquella que se elabora en forma sintética se denomina menadiona o K3.
La fuente principal de vitamina K son las verduras de hojas verdes como las espinacas, brécol o brócoli, repollitos de Bruselas, col o repollo y lechuga.
No dejemos de aprovechar la protección de la vitamina K e incluyamos en nuestra dieta alimentos varios y sobre todo vegetales verdes que nos ofrecen este valioso factor antihermorrágico.



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