EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA

Domingo, Enero 24th, 2010 111 views

MEMORADIO 50

JESÚS EN MEDIO DE LOS DOCTORES

1. Cuando Jesús cumplió los doce años. sus padres fueron con él a Jerusalén pan M fiesta. Y, ésta terminada, regresaron i m casa. Mas Jesús se separó de ellos y quedo en el templo, entre los pontífices, los an­cianos del pueblo y los doctores de Israel, preguntándoles y respondiéndoles sobre puntos de doctrina. Y todos se admiraban de las palabras, inspiradas por la gracia, que salían de su boca.

  1. Jesús interrogó a los doctores: «¿De quién es hijo el Mesías?» Y ellos respondieron: «De David.» Mas él replicó: «En­tonces, ¿por qué David, bajo la inspiración de Dios, lo llama su Señor, cuando escribe: Dijo el Señor a mi Señor: Siénta­te a mi diestra, para que humille a mis enemigos bajo el escabel de tus pies?»
  2. Y el más viejo de los doctores repuso: «¿Has leído los libros santos?» Y Jesús
    dijo: «Los libros, el contenido de los li­bros y la explicación de los libros, de la
    Torah, de los mandamientos, de las leyes y de los misterios, contenidos en las
    obras de los profetas, cosas inaccesibles a la razón de una criatura.»
    Y el doctor di­
    jo a sus compañeros: «Por mi fe, que has­ta el presente no he alcanzado, y ni aun
    por oídas conozco un saber semejante.
    ¿Qué pensáis que llegará a ser este niño,por cuya boca parece que habla
    Dios?» (más…)

EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA

Miércoles, Diciembre 30th, 2009 111 views

MEMORADIO 34

LIBERACIÓN DE LA POSEÍDA

Y las dos mujeres regresaron a su aldea. Y ‘llegó el instante en que la joven estaba sujeta a su visión, y en que el demonio se disponía a atacarla. Y el maldito se presen­tó a sus ojos bajo su figura habitual de dra­gón y la joven sintió pavor, y dijo: «Madre, he aquí mi malvado enemigo, que va a asaltarme. Tengo mucho miedo.» Su madre le dijo: «No temas sus arañazos, hija mía. Espera a que se acerque, mués­trale el pañal que nos ha dado Santa María y sabremos lo que ocurre.»

Y la joven, viendo que su enemigo se aproximaba bajo la forma de un dragón enorme y de aspecto horrible, empezó a temblar con todos sus miembros. Y, cuando más cerca estaba de ella, le mostró el pañal, y, habiéndolo puesto sobre su cabeza, vio cómo salían de él llamas ardientes y carbo­nes abrasados, que se proyectaban sobre el dragón. ¡Oh prodigio brillante el que enton­ces se produjo! En el momento mismo en que el dragón dirigió su mirada al pañal de Jesús, salió de éste el fuego, que lo hirió en la cabeza, en los ojos y en la faz, haciéndo­lo rugir y dar sonidos terribles. Y, con voz estridente, gritó diciendo: «¿Qué quieres, Jesús, hijo de María? ¿Cómo podré esca­par de ti?» Y tomó la fuga, desapareció y no se le vio más. Y la joven recobró la paz de espíritu, y pasó de la angustia a la ale­gría. Y, a partir de aquel día, no volvió a vi­sitarla la visión horrorosa. (más…)

EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA

Miércoles, Diciembre 23rd, 2009 120 views

MEMORADIO 28

CURACIÓN DE OTRO NIÑO

1. Y había allí otra mujer, vecina de aquella cuyo hijo había sido curado, y que tenía también un hijo atacado de la misma enfermedad. Sus ojos habían dejado de ver, y, con vivo dolor y sin interrupción alguna, gritaba de noche y día. Y la madre del niño curado dijo a la otra: «¿Por qué no lo lle­vas a casa de María, como yo llevé al mío, que estaba muy enfermo, y más cerca de la muerte que de la vida? En casa de María, tomé agua de las abluciones de su hijo Jesús, lavé con ella al mío, lo adormecí, y, después del sueño, des­pertó curado. Helo aquí: míralo.»

2. La vecina, al oír esto, marchó asimis­mo a casa de María, y con fe tomó el agua, lavó con ella a su hijo, y pronto cesaron los fuertes dolores que sentía, y se durmió, quedando como muerto, porque hacía mu­chísimos días que no dormía. Al despertar, se levantó curado, y sus ojos habían reco­brado la vista. La madre, llena de gozo, alabó al Señor, tomó a su hijo y lo llevó a María, a quien contó todo lo que acababa de suceder. Y María le .dijo: «Da gracias a Dios, por haberlo restablecido, y no ha­bles de este caso a nadie.» (más…)

EL EVANGELIO ÁRABE DE LA INFANCIA

Lunes, Noviembre 30th, 2009 159 views

MEMORADIO 7 LLEGADA DE LOS MAGOS

1. Y la noche misma en que el Señor Jesús nació en Betlehem de Judea, en la época del rey Heredes, un ángel guardián fue enviado a Persia. Y se apareció a las gentes de aquel país bajo la forma de una estrella muy brillante, que iluminaba toda la tierra de los persas. Y, como el 25 del primer kanun (fiesta de la Natividad de Cristo) había gran fiesta entre todos los persas, adoradores del fuego y de las es­trellas, todos los magos, con lujoso apara­to, celebraban magníficamente su solem­nidad, cuando de pronto una luz vivísima brilló sobre sobre sus cabezas. Y, dejando sus reyes, sus festines, todas las diversio­nes y abandonando sus moradas, salieron a gozar del espectáculo insólito. Y vieron que una estrella ardiente se había alzado sobre Persia, y que, por su luz, se parecía a un gran sol. Y los reyes dijeron a los sacerdotes en su lengua: ¿Qué es este sig­no que observamos? Y, como por adivina­ción, contestaron, sin quererlo: Ha nacido el rey de los reyes, el Dios de los Dioses, la luz que surge de la luz. Y he aquí que uno de los dioses ha venido anunciarnos su nacimiento, para que vayamos a ofre­cerle presentes, y a adorarlo. Ante cuya revelación, todos, jefes, magistrados, capi­tanes, se levantaron, y preguntaron a sus sacerdotes: ¿Qué presentes conviene que le llevemos? Y los sacerdotes contestaron: Oro, incienso y mirra. Entonces tres re­yes, hijos de los reyes de Persia, tomaron, como por una disposición misteriosa, uno tres libras de oro, otro tres libras de incien­so y el tercero tres libras de mirra. Y se re­vistieron con sus ornamentos preciosos, colocándose la tiara en la cabeza, y portan­do su tesoro en las manos. Y, al primer canto del gallo, abandonaron su país, con nueve hombres que los acompañaban, y se pusieron en camino, guiados por la estrella que se les había aparecido. Y el ángel que había arrebatado de Jerusalén al profeta Habacuc, y que había suministrado alimen­to a Daniel, recluido en la cueva de los leo­nes, en Babilonia, aquel mismo ángel, por la virtud del Espíritu Santo, guió a los re­yes de Persia a Jerusalén, como ya Zoroas-tro lo había predicho. Partidos de Persia al primer canto del gallo, llegaron a Jerusalén al rayar el día, y preguntaron a las gentes de la ciudad, diciendo: ¿Dónde ha nacido el rey que venimos a visitar? Y, a esta pregunta, los habitantes de Jerusalén se agitaron, temerosos, y respondieron que el rey de Judea era Herodes. (más…)

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